Cuando pensamos en Jack Kirby solemos pensar en superhéroes cagándose a piñas, monstruos gigantes, máquinas imposibles y universos enteros explotando de fondo. Pero hay una faceta menos conocida del Rey de los Comics que me parece igual de fascinante: sus collages.

Sí, collages. Tijera, pegamento, revistas viejas y una imaginación completamente fuera de control.

A mediados de los años 60, mientras revolucionaba los comics junto a Stan Lee en Fantastic Four, Kirby empezó a experimentar con algo bastante inusual para la época. En lugar de dibujar ciertos escenarios cósmicos, construía imágenes usando fotografías recortadas, texturas impresas, máquinas, galaxias, paisajes y todo tipo de elementos encontrados. Después integraba esos collages dentro de las páginas del comic.

Lo interesante es que no parecía hacerlo por capricho ni para demostrar una habilidad artística diferente. Más bien da la impresión de que estaba intentando resolver un problema.

¿Cómo mostrás algo que nadie vio jamás?
¿Cómo dibujás una dimensión paralela, una energía desconocida o una región del universo que desafía toda lógica?

Kirby entendió que había ideas que el dibujo tradicional no podía transmitir por completo. Y cuando eso ocurría, en lugar de resignarse, inventaba otro lenguaje visual.

Fantastic Four #29 (1964)

Fantastic Four #32 (1964)

El lado submarino de Kirby – Fantastic Four #33 (1964)

Cuando el dibujo ya no alcanzaba

Los collages empezaron a aparecer en distintos números de Fantastic Four durante la década del 60. Al principio eran experimentos aislados, pero poco a poco se transformaron en una herramienta para representar conceptos cada vez más extraños.

El mejor ejemplo es la Zona Negativa.

Kirby no quería que ese universo paralelo pareciera simplemente otro planeta o un fondo lleno de estrellas. Quería que el lector sintiera que había cruzado una frontera y entrado en un lugar que no pertenecía a la realidad cotidiana.

Y todavía hoy esos collages conservan algo difícil de explicar. No parecen exactamente dibujos ni fotografías. Son una especie de objeto visual extraño que existe en algún punto intermedio.

Cuando los veo, entiendo perfectamente lo que Kirby estaba buscando. No quería mostrar un paisaje. Quería transmitir una sensación.

Quizás por eso me recuerdan, aunque sea de forma indirecta, a ciertas ideas del terror cósmico. No porque Kirby estuviera ilustrando a Lovecraft, sino porque generan algo parecido: la sensación de estar observando algo que no termina de encajar dentro de las categorías normales de nuestra experiencia. Algo inmenso, extraño y difícil de procesar.

Y eso es justamente lo que hace tan efectiva a la Zona Negativa.

La Zona Negativa – Fantastic Four #51 (1966). Página publicada (izq.) y collage original (der.).

Fantastic Four #62 (1967) – Tremenda flasheada del Rey

Psicodelia en plena era espacial

También hay que entender el contexto histórico. Estamos hablando de los años 60, cuando la carrera espacial estaba en pleno auge. El público veía por primera vez fotografías de galaxias, planetas, satélites y cohetes que parecían sacados de la ciencia ficción.

Mientras muchos comics seguían representando el espacio como un fondo negro con algunas estrellas dispersas, Kirby parecía absorber toda esa fascinación colectiva y devolverla convertida en una explosión visual.

Sus collages mezclaban fotografía, ciencia ficción, surrealismo, diseño gráfico, fotomontaje y una buena dosis de psicodelia. Para un lector de la época debía sentirse como un pequeño cortocircuito cerebral. De repente la página dejaba de comportarse como una página de comic tradicional y se convertía en algo más cercano a un sueño, una visión o una ventana abierta hacia otro universo.

Lo increíble es que siguen funcionando. Estamos en 2026, rodeados de inteligencia artificial, efectos digitales y herramientas capaces de generar cualquier imagen imaginable. Sin embargo, algunos collages de Kirby todavía producen una sensación genuina de extrañeza.

Siguen pareciendo llegados desde otro lugar.

Mighty Thor #132 (1966) – Antes de Kurt Russell, Ego ya existía.

Una conexión inesperada

La primera vez que empecé a investigar más sobre estos trabajos me conectaron no se por que carajo con  las tapas de Dave McKean para Sandman. También me recordaron a muchas portadas clásicas de discos de metal donde fotografías, texturas, objetos y pintura se mezclan para crear imágenes que parecen surgir de un sueño extraño o de una pesadilla particularmente creativa.

Y ahí me cayó una ficha.

Mucho antes de dedicarme profesionalmente a la ilustración, pasé varios años experimentando con collages digitales en Photoshop inspirado justamente por Dave McKean. Esto fue entre mis últimos años de secundaria y finales de la década del 2000. Sacaba fotos, mezclaba relojes, tentáculos, engranajes, árboles, texturas y cualquier elemento que me pareciera interesante. Me fascinaba esa posibilidad de agarrar cosas que no tenían nada que ver entre sí y hacerlas convivir en una misma imagen.

Por eso cuando descubrí los collages de Kirby me pasó algo raro. Sentí que estaba encontrando el ADN de muchas de las cosas que me gustaban visualmente. Mientras yo mezclaba fotos, texturas y objetos en Photoshop, él ya estaba haciendo algo parecido décadas antes con papel, pegamento, revistas viejas y una imaginación completamente desatada.

Quizás aca me fui un poco a la mierda pero quería contar un flash personal

Dali’s Dilemma – Manifesto For Futurism (1999) – Dave McKean

Fantastic Four #39 (1965). Comparación entre la versión publicada (izq.) y el collage original de Kirby (der.).

Mucho más que una rareza

A veces los collages de Kirby aparecen mencionados como una curiosidad dentro de su carrera. Como una especie de experimento perdido entre miles de páginas legendarias.

Pero vistos en perspectiva, forman parte de una tradición artística mucho más amplia.

Aunque el collage ya existía desde principios del siglo XX gracias a artistas como Pablo Picasso y Georges Braque, Kirby fue uno de los primeros autores en integrarlo de manera sistemática dentro de la narrativa de los comics.

En esos trabajos pueden encontrarse ecos del surrealismo, el fotomontaje, la psicodelia de los 60 e incluso del Pop Art. Pero lo interesante es que Kirby no parece estar intentando adherir conscientemente a ninguna corriente artística concreta. Su aproximación es mucho más directa.

No hace collage para exponer en una galería, hace collage porque necesita mostrar algo que todavía no tiene forma y quizás por eso siguen resultando tan poderosos.

Fantastic Four Annual #6 (1968)

El regreso de las tijeras

Lo que más me gusta de estos trabajos es que no se sienten como una reliquia del pasado.

Me despertaron unas ganas enormes de volver a experimentar. No solamente desde lo digital, sino también desde lo físico. Hay algo muy atractivo en la idea de volver a recortar imágenes reales, intervenirlas con dibujo, escanearlas y mezclarlas otra vez con herramientas digitales.

En una época donde casi todo sucede dentro de una pantalla, agarrar una tijera y construir una imagen con las manos tiene algo de ritual creativo.

Y viendo lo que logró Kirby hace más de medio siglo, queda claro que esa magia todavía funciona.

Quizás por eso estos collages me entusiasman tanto. No los veo como una curiosidad perdida dentro de la carrera de un genio del comic. Los veo como una invitación a experimentar, a mezclar técnicas, a romper las reglas y a probar caminos nuevos sin saber exactamente qué va a salir del otro lado.

Porque si algo demuestran los collages de Jack Kirby es que cuando una idea es demasiado grande para entrar en un solo lenguaje visual, siempre existe la posibilidad de inventar uno nuevo.

Y a veces todo empieza con una tijera, un poco de pegamento y una cabeza llena de galaxias.

 

Comics Recomendados para descubrir los Collages de Kirby:

  • Fantastic Four #29 (1964)
  • Fantastic Four #32 (1964)
  • Fantastic Four #33 (1964)
  • Fantastic Four #37 (1965)
  • Fantastic Four #39 (1965)
  • Fantastic Four Annual #3 (1965)
  • Fantastic Four #48 (1966)
  • Fantastic Four #51 (1966)
  • Fantastic Four #62 (1967)
  • Fantastic Four Annual #6 (1968)
  • Fantastic Four #89 (1969)
  • Journey into Mystery #120 (1965)
  • Thor #132 (1966)
  • Thor #161 (1969)
  • Thor #162 (1969)

Bibliografía y fuentes consultadas

Para la investigación de este artículo se consultaron textos del Kirby Museum, PRINT Magazine, The Comics Journal, Salon, artículos y archivos recopilados por Jeremy Kirby, además de material biográfico sobre Jack Kirby, la Zona Negativa y diversos estudios sobre sus collages y su relación con la ciencia ficción, el surrealismo y el arte secuencial. También fue de gran ayuda el libro Kirby: Una Odisea Psicodélica, de Roberto Bartual, una de las obras más completas dedicadas a explorar la dimensión artística y experimental del trabajo de Jack Kirby.